Museo Catedralicio de Valencia y Capilla del Santo Cáliz
Museo Catedralicio de Valencia y Capilla del Santo Cáliz
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Es mágico construir lo construido, en muchas ocasiones olvidado o infrautilizado. Hagamos, pues, magia. No necesitamos cimentar más, porque ya tenemos mucho.

La rehabilitación del Museo catedralicio y la Capilla del Santo Cáliz, en la Catedral de Valencia, son muestra de la segunda vida que se le puede conceder al patrimonio histórico.

En esta ocasión CYROS se ha planeado como objetivo dotar al museo de un mayor espacio expositivo y liberar, visualmente, la construcción de la Capilla del Santo Cáliz del resto del conjunto arquitectónico.

La ampliación del espacio expositivo del Museo Catedralicio se ha centrado en la construcción de una nueva planta en el subsuelo y la ampliación de otra superior. Las excavaciones previas a las obras han descubierto gran diversidad de restos arqueológicos, pertenecientes a las diferentes civilizaciones que han habitado este lugar. Una riqueza patrimonial que no podía quedar silenciada, por lo que una pasarela metálica hace ahora transitable el espacio de la excavación y la descubre al visitante.

La cimentación de esta planta requería nuevos forjados. Aquí un gran reto: conseguir un trabajo perfecto y eficiente entre la nueva estructura y los forjados ya existentes, muros de carga de casi 700 años. Finalmente, el saber hacer de antaño y las técnicas más avanzadas en construcción se han fusionado con éxito.

Solemne y ligera, una escalera de estructura metálica y peldaños de cristal comunica de forma vertical el edificio. El mismo recorrido hace un ascensor panorámico entre las diferentes plantas.

Una esbelta columna gótica recorre el Museo Catedralicio, desde la planta baja hasta la cubierta. Hacer visible esta maravilla artística ha sido uno de los hitos de este proyecto, ya que la doble columna se encontraba seccionada y empotrada en muros de carga. Su recuperación ha sido ascendente, comenzando por la planta baja. En primer lugar, se han estabilizado las partes de la columna que quedaron descubiertas al demoler los muros que las engullían. Al mismo tiempo, un equipo de canteros ha elaborado a medida las piezas desaparecidas que se han encajado posteriormente. Finalmente, se ha recuperado la presencia de esta imponente columna pétrea en el centro de los espacios expositivos, recreando lo que fue la Llibrería nova.

Con la intención de evocar el origen exento de la Capilla del Santo Cáliz del resto del edificio catedralicio se han construido lucernarios, de estructura metálica y cristal. Así, es la luz natural la que separa de nuevo las estancias, como ya lo estuvieron allá por el siglo XIV.

Y así, el Museo Catedralicio y la Capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia lucen renovados para iniciar su segunda vida.